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LINAJE DE LOS CONDES DE BASELGA


Don Fernando Baselga

Fernando Baselga Primer Conde de Baselga

Primer Conde de Baselga. Nacido en su Señorío de Castilla en 1799, falleció en Madrid en 1858.
El Señorío de Baselga, emparentado con la casa Montijo, es uno de los más viejos de Castilla.
En 1815, Don Fernando marcha a Madrid, a la Academia Militar, llegando a ser Subteniente de la Guardia Real, al mando de Don Luis Fernández de Córdova, con tan solo 16 años, donde luchará contra los liberales para imponer el absolutismo de Fernando VII (el deseado).
En 1816 conoce a la Baronesa de Carrillo, viuda del Gobernador de Acapulco, a la que corteja hasta casarse con ella.

En 1820 el propio Rey, reconociendo sus hechos heroicos y sus graves heridas en defensa de la monarquía absoluta, le hace Capitán de la Guardia Real, reconociendo al Conde de Baselga, edecán de la Corte. Lo que le obliga a refugiarse en Francia, durante el trienio liberal, volviendo en 1823, como oficial del Duque de Angulema y los cien mil hijos de San Luis. Recuperando su puesto señalado en la Corte, añadiendo señoríos y mayorazgos a su patrimonio, y entrando a formar parte permanente del Consejo del Reino.
Entre tanto, en 1822, la Baronesa de Carrillo dio a luz, a Don Luis Carlos Baselga, futuro Conde de Baselga, apadrinado por su alteza Don Fernando VII.
El Conde de Baselga, apoyará al Rey en su decisión de casarse en 1829 con su prima María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, veintidós años menor que él, y ratificó en el Consejo del Reino la Pragmática Sanción de 1879, que permitió a la heredera nacida en 1830, Doña Isabel, llegar a ser Reina de España, ascendiendo al trono con tres años, bajo la Regencia de su Madre Doña María Cristina y con posterioridad del General Baldomero Espartero.
Señalado en la lucha de la legítima heredera contra los “Carlistas” más ultramontanos que apostaban por Carlos María Isidro de Borbón, sofocó varios focos sublevados en tierras de Navarra y Aragón, en donde adquirió grandes posesiones.
Interviene, con el beneplácito del Gobierno, en la decisión de casar a la Reina Isabel II, de solo 16 años, con su primo el infante don Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz. Y verá como un gran triunfo personal, el nacimiento de don Alfonso, legítimo heredero, en 1857.

Don Luis Carlos Baselga

Luis Carlos Baselga Segundo Conde de Baselga (EL GRAN CONDE)

Segundo Conde de Baselga, conocido como EL GRAN BASELGA.

Nace en Madrid en 1822 (apadrinado por el propio Rey de España), falleció en enero de 1883, en la misma capital.

Persona de gran carisma y educación palaciega, hijo de un miembro permanente del Consejo del Reino, dedica toda su vida a engrandecer el Condado de Baselga, conformando su hacienda, no solo con extensiones de tierra aquí y allende los mares, sino que interviene de forma fundamental en la creación de las nuevas entidades de crédito bancario y empresas de obra pública.

En el año 1843, justo con la salida del Gobierno del General Espartero, y la declaración de la mayoría de edad de la reina Isabel II, con solo doce años, Don Luis Carlos Baselga contrae matrimonio con María Soledad de Borbón, hija del Duque de Sevilla (Enrique María Fernando Carlos Francisco Luis de Borbón y Borbón-Dos Sicilias) lo que posibilitó que añadiese extensas fincas a lo largo de toda Andalucía. 

Así mismo, su gran valor como gestor patrimonial, hacen que gran parte de las órdenes religiosas españolas, lo tomen como administrador de sus bienes, en momentos político en donde los liberales, intentaban desamortizar gran parte del patrimonio de la Iglesia. 

En 1845 nace su primer hijo, Doña María Cristina, que muere a los tres años, y en 1850 nace su heredero varón, Don Fernando José Baselga. 

En política siempre se mantuvo al tanto de los espadones que intentaban influir sobre la reina (Espartero, Narváez, O´Donnel, y por último Serrano), amigo personal del político moderado Don Juan Bravo Murillo, y del progresista Don Pascual Madoz, con los que siempre tuvo alianzas particulares. 

Así en 1868, cuando se produce la “Gloriosa” revolución de septiembre, e Isabel II es destronada y mandada al exilio, El Conde de Baselga asume como suyos, la administración de los bienes no intervenidos a la monarquía, con la aceptación del Presidente de la Junta Provisional Revolucionaria, su amigo Don Pascual Madoz. 

Enemigo acérrimo del General Juan Prim, Conde de Reus, algunos historiadores, vinculan a Don Luis Carlos, en la trama que acabó con el asesinato del Presidente del Consejo de Ministros, que había designado a Amadeo de Saboya como nuevo Rey de España. 

En el año 1873, el Rey Amadeo I, renuncia al trono de España, lo que da paso a la constitución de la Primera República Española, en la que el Conde de Baselga siguió manteniendo su poder a través de los republicanos moderados (Emilio Castelar y Nicolás Salmerón), no dejando de medrar entre los militares para propiciar la restauración monárquica. 

Así lo haría el General Manuel Pavía, que, con la Guardia Civil, desalojó el Congreso de los Diputados, y entregó el poder al General Serrano, que, tras el Pronunciamiento del General Martínez Campos, apoyado por el Conde de Baselga, propiciaron la llegada de Alfonso XII (El pacificador). Y la “regencia” de Don Luis Carlos, como Jefe del Consejo del Reino, sobre el joven Rey, aquejado de una tuberculosis que acabaría con él a los veintisiete años. 

En estos años el Condado de Baselga era la Grandeza de España con más patrimonio, siendo a la muerte del Gran Baselga, la Casa aristócrata de mayor abolengo. Los Baselga siempre estaban donde se escribía la historia de España.


Don Fernando José Baselga

Fernando José Baselga Tercer Conde de Baselga

Tercer Conde de Baselga. (Conocido como el Apocado)

Nació en Madrid el 20 de noviembre de 1850 y falleció en Palacio de la Calle Arenal de esa ciudad, el 11 de enero de 1935.

Hijo de un gran personaje de la historia española, creció apocado, bajo la larga sombra de su padre, que desde el Consejo del Reino, administrando bienes y urdiendo tramas políticas, apenas dejaba espacio para el crecimiento social de su hijo.

Al margen Don Fernando José, siempre fue un mal estudiante, un mal militar, un pésimo aristócrata un licencioso en su vida personal, y lo que le llevó a enfrentarse con la grandeza y nobleza de su padre.

Amigo de correrías de Alfonso XII, alcahuete de las calaveradas nocturnas que minaron gravemente la salud del monarca, el joven Baselga, fue duramente castigado por su padre.
Esto propició un odio entre padre e hijo, que estuvo latente hasta la muerte del Gran Baselga.
Lo cual propició que el Gran Conde alejara a su hijo de todos sus planes y decisiones, e incluso se dirigía a su hijo llamándolo el “nuevo Barón de Carrillo”, afeando su vida personal libertina y lujuriosa.

Alejado de la hacienda familiar hasta la muerte de su padre, Fernando José Baselga, llegó a ser Conde de Baselga, pasados los treinta años…

En cuanto muere el Gran Conde, toma bajo sus riendas la administración de sus inmensos bienes (algunos hasta desconocidos para él), asume con inoperancia, el puesto permanente en el Consejo del Reino, y decide casarse con la hija del Conde de Montijo, doña María de las Mercedes Fitz-James Stuart y Falcó. Lo que hace en el año 1900, teniendo su mujer 20 años y el cincuenta.

Del matrimonio nacen dos hijos varones, en 1909 Mateo José Baselga, y en 1915, el segundón Don Antonio Baselga. Complicaciones en el parto, concluyen con la muerte de Doña María de la Mercedes.

Alfonso XIII, le separa de los puestos de relevancia de la Corte, y más tarde el Dictador General Primo de Rivera, le jubila del Consejo del Reino y de todos los puestos de relevancia.
Su vida libertina y la desastrosa gestión de su patrimonio, llevan a su hijo menor, Antonio Baselga a hacerse cargo de la administración de los bienes del Condado de Baselga, apenas con trece años…

A la caída del Dictador, el General Berenguer, le propone formar parte del Gobierno de la llamada “Dictablanda”, pero la negativa de sus hijos, convencen al anciano apocado a negarse a formar parte de un gobierno que nacía prácticamente muerto.

Con la llegada de la Segunda República, se refugia asustado en su Palacete de la Calle Arenal, del que no saldrá hasta su muerte.

Es enterrado por voluntad de sus herederos en el panteón de Infantes del Monasterio del Escorial.

Don Mateo José Baselga

Mateo José Baselga Cuarto y último Conde de Baselga

Tercer y último Conde de Baselga. (Conocido como Mateo Baselga)

Primogénito del Conde de Baselga, nacido el 19 de marzo de 1909 y asesinado el 27 de enero de 1937.

Un buen estudiante y buen hermano, lector voraz, que despunta en su vida académica. Apegado al mundo cultural, nunca quiso reclamar para sí el título Conde de Baselga, como requería la legislación republicana.

Estudiante de Derecho y Filosofía, inicia su carrera como abogado en los años de la segunda República, viviendo en los cafés de la capital, el mundo cultural y político que sirvió de cultivo al movimiento Republicano. Conoce a Benito Pérez Galdós y a Manuel Azaña, pero su impronta más fuerte la recibió de joven en el Instituto, cuando conoció personalmente a su escritor preferido, Vicente Blasco Ibáñez.

Nunca se afilió a ningún partido, pero su afinidad con la Izquierda Republicana de Azaña, le hacen aceptar el cargo de Secretario del Gobierno Civil de Alicante.

Siempre preocupado su hermano Antonio, cuando se entera de su detención en 1936, inicia todo tipo de gestiones para saber de su estado legal y reclamar su libertad. Al tener conocimiento de las muertes de algunos encarcelados de la Modelo de Madrid, inicia un viaje en enero de 1937, para llegar a la capital. Siendo identificado por un grupo de falangistas, que lo detienen y lo asesinan en algún punto de la mancha.

Durante años, el Dictador Francisco Franco, culpó a los milicianos republicanos de Alicante, de haber fusilado y hecho desaparecer el cuerpo de Mateo Baselga, por negarse a firmar la sentencia de muerte de José Antonio Primo de Rivera, versión que los historiadores han desmontado con datos irrefutables, de que a la muerte del fundador de Falange Española, el Gobierno Civil de Alicante ya no ejercía funciones de ratificación de sentencias, y se ha podido comprobar que Mateo Baselga estaba vivo los primeros días de enero de 1937.

A día de hoy se desconoce el sitio exacto donde fue ejecutado por sus captores, y su cuerpo se pudre en alguna cuneta olvidada.


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